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¡Otoño antioxidante!

otoño antioxidante niomia natural cosmetics

El otoño es una época de cambio. El paisaje se transforma y el ambiente se torna un poco más gris y fresco. Nuestro cuerpo nota el cambio de ritmos y hay personas que pueden llegar a sufrir cierta desmotivación, astenia otoñal y falta de energía. Sin embargo, con el otoño la naturaleza también nos regala algunos elementos que nos pueden ayudar a adaptarnos mejor al nuevo entorno. Por eso, para encarar el inicio del otoño con las defensas preparadas, esta semana, vamos a centrarnos en alimentos antioxidantes.

  • Color naranja.

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De este color, tenemos frutas y hortalizas como la naranja, mandarina, el caqui, la calabaza, la zanahoria, la batata naranja o boniato y el pomelo. Todos son ricos en betacarotenos, con gran poder antioxidante. Los alimentos de otoño de color naranja ayudan a mejorar tu sistema inmune, a reducir los radicales libres y el estrés oxidativo. Previenen enfermedades cardiovasculares y la aparición de cáncer. En particular, entre estos alimentos predominan las siguientes vitaminas: el betacaroteno, la vitamina C y la vitamina A.

  • Color rojizo.

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Con este color aparecen frutas y hortalizas como la granada, los frutos rojos, el pimiento rojo, la manzana y la remolacha, entre otros. Son ricas en licopeno, uno de los antioxidantes más poderosos, incluso, frente a varios tipos de cáncer. Los alimentos de otoño de este color ayudan a mejorar la memoria y a mantener sano tu corazón. Entre sus nutrientes más destacados están la vitamina C, el magnesio y los fitoquímicos.

  • Pescado azul.

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El pescado azul contiene también antioxidantes y vitaminas B y C, especialmente indicadas para la salud del sistema nervioso. Aporta mucho Omega 3, muy beneficioso para el corazón y el funcionamiento del cerebro, y además te ayuda a fortalecer los huesos.

  • Colores marrones y ocres.

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Los alimentos de otoño de estas tonalidades son ricos en selenio, hierro, fósforo, yodo, magnesio, calcio, potasio, zinc, vitamina A y vitaminas del grupo B. Las setas (boletus, seta cardo, níscalos, oronja, seta de pie azul, senderuela, rebozuelos, trompeta de los muertos y la tan valorada: trufa) y los champiñones son los reyes de la estación otoñal. Aumentarán tu producción de citoquinas, unas células que ayudan a combatir las infecciones. Destacan las castañas ricas en polifenoles antioxidantes.

  • Frutos secos.

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Si necesitas un pequeño extra de energía entre horas, olvídate de los snacks y piensa mejor en tentempiés naturales, como los frutos secos. Las avellanas, por ejemplo, son ideales para el otoño. Ricas en ácidos grasos poliinsaturados como el ácido linoleico o el Omega 6, son también una fuente excelente de vitamina E, otro antioxidante que ayuda a prevenir muchas enfermedades. Las avellanas incluyen también minerales como el selenio y el manganeso, que te ayudarán a poner tus defensas a tope.

  • Colores azules y violáceos.

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Podemos recurrir con estas tonalidades azuladas y violáceas a los frutos del bosque como moras o arándanos, y los higos de colores más oscuros, pero son especialmente protagonistas del otoño las uvas. Entre las verduras tenemos que destacar la lombarda y las berenjenas.

Son alimentos ricos en compuestos fenólicos y polifenólicos y flavonoides. La antocianina es un flavonoide de un color morado intenso y muy llamativo, les confiere propiedades saludables (protector de cáncer, mejora la memoria y el sistema urinario además de retrasar el envejecimiento) y quercetina. Te ayudarán a prevenir el envejecimiento prematuro, tienen propiedades diuréticas y antioxidantes y se asocian con efectos calmantes y relajantes. También son beneficiosos para la vista, y por ellos son recomendados para personas que sufran conjuntivitis, cataratas o glaucoma.

  • Tonos verdes y amarillentos.

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Los tonos verdes de los alimentos son especialmente debidos a la clorofila, pigmento de color verde que presentan las plantas y algas el cual, de alguna forma, podemos decir que es la “sangre de las plantas”. La clorofila es el elemento básico para la transformación de la energía del sol en el proceso de la fotosíntesis y, además, tiene numerosos beneficios tales como ayudar a mejorar la circulación sanguínea, depurar los intestinos, riñones e hígado, equilibrar nuestro metabolismo, eliminar toxinas y es un excelente antioxidante, ayudando a evitar el deterioro prematuro de las células, por lo que se le considera rejuvenecedor.

Por otro lado, la vitamina K en los alimentos verdes ayuda con la visión, y con el mantenimiento de huesos y dientes fuertes. Algunos de los vegetales verdes amarillentos tienen los carotenoides: luteína y zeaxantina que ayudan a prevenir las cataratas y enfermedades de los ojos, así como la osteoporosis. Estos alimentos tienen el sulforafano e índoles fitoquímicos, que ambos ayudan a prevenir el cáncer. Son también buenos para el sistema circulatorio y tienen buena vitamina B y minerales.

Las verduras verdes son muy ricas en vitaminas y hierro. Las acelgas, las espinacas, la col rizada contienen calcio vegetal, carotenos, vitamina A, potasio, vitamina C, y también son buenas fuentes de vitaminas del complejo B entre las que destaca el ácido fólico, además de aportar hierro vegetal al organismo, por lo que resultan buenas hortalizas a la hora de prevenir anemias nutricionales. Tienen por lo tanto un alto valor nutricional que ayuda a reforzar el sistema inmunitario.

En este grupo destacan coles de Bruselas, brócoli y berzas, espinacas y acelgas, así como kiwis, manzanas y peras, uvas verdes, aguacate, pomelo y kiwi, sin olvidarnos del membrillo.

Recuerda que la alimentación es una de las principales bazas a tener en cuenta, pues sólo si nos nutrimos correctamente seremos capaces de hacer frente a los compromisos y a los posibles trastornos derivados del estrés o de los cambios de temperatura.

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